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El modernismo de Barcelona más allá de Gaudí

Domènech i Montaner y Puig i Cadafalch construyeron media ciudad, y dos de sus obras son Patrimonio de la Humanidad.


Gaudí se lleva todo el foco, y es lógico. Pero el modernismo catalán fue un movimiento amplio, y dos de sus obras cumbre no son suyas: el Palau de la Música Catalana y el Hospital de Sant Pau, ambos de Lluís Domènech i Montaner e inscritos conjuntamente como Patrimonio de la Humanidad en 1997.

El Palau de la Música Catalana

Se construyó a principios del siglo XX como sede del Orfeó Català, y es probablemente el interior más deslumbrante de Barcelona. Su sala de conciertos es la única de Europa iluminada enteramente con luz natural durante el día, gracias a un lucernario invertido de vidriera policromada que parece descolgarse del techo.

Solo se visita con visita guiada o asistiendo a un concierto. Lo segundo es, sin duda, la mejor opción: hay programación asequible durante todo el año.

El Recinte Modernista de Sant Pau

Fue durante casi un siglo el hospital de la ciudad y hoy es un recinto cultural visitable. Domènech i Montaner concibió doce pabellones independientes rodeados de jardines y conectados por túneles subterráneos, con la idea de que la luz y la naturaleza formaban parte del tratamiento.

Es el mayor conjunto modernista de Europa y está a diez minutos andando de la Sagrada Família, por la avenida que las une. Mucha gente no sabe que está ahí.

La Manzana de la Discordia

En el Passeig de Gràcia, tres edificios de tres arquitectos distintos conviven en la misma acera:

  • Casa Batlló, de Gaudí, con su fachada ondulada y su tejado de dragón.
  • Casa Amatller, de Josep Puig i Cadafalch, con remate escalonado de inspiración flamenca.
  • Casa Lleó Morera, de Domènech i Montaner.

El contraste entre los tres, uno junto a otro, es la mejor clase de modernismo que se puede recibir en cinco minutos.

Y más lejos del circuito

Casa Vicens, en Gràcia, es la primera casa de Gaudí y estuvo cerrada al público hasta hace pocos años. Palau Güell, en el Raval, es su obra más oscura y sorprendente. CaixaForum, en Montjuïc, ocupa una antigua fábrica textil de Puig i Cadafalch.

Els Quatre Gats y la Casa de les Punxes completan el itinerario.

Consejo

Reserva el Palau con antelación: las visitas guiadas tienen plazas limitadas y se llenan. El resto admite más improvisación. Todo encaja en el itinerario de tres días.


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