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Los mercados de Barcelona: Boqueria, Sant Antoni y Santa Caterina

Cuarenta mercados municipales, y el más famoso no es el mejor para comer.


Barcelona tiene una red de mercados municipales que es de las mejores conservadas de Europa: unos cuarenta repartidos por todos los barrios, muchos en edificios de hierro del siglo XIX y buena parte con barra de bar dentro.

Son el mejor plan gastronómico de la ciudad, y el más barato. Con un matiz importante.

La Boqueria

El más famoso del mundo y, precisamente por eso, el más problemático. Está en plena Rambla, recibe una cantidad enorme de visitantes y buena parte de las paradas de la entrada se han reconvertido a zumos y vasitos de fruta a precio de turista.

El truco: entra y camina hasta el fondo. Ahí siguen las paradas de pescado, casquería y producto de verdad, y las barras históricas donde desayunan los propios comerciantes. Ve a primera hora de la mañana y entre semana.

Santa Caterina

En El Born, reconocible por su espectacular cubierta ondulada de mosaico de colores, obra de Enric Miralles y Benedetta Tagliabue. Es mucho más tranquilo que la Boqueria, tiene producto excelente y una barra de restaurante muy recomendable.

Bajo el mercado se conservan restos arqueológicos del antiguo convento, visitables.

Sant Antoni

Rehabilitado tras años de obras, ocupa un edificio de hierro en forma de cruz que es de los más bonitos de la ciudad. Tiene mercado de alimentación, mercado de ropa y, los domingos por la mañana, el mercat dominical de llibres, con libro antiguo, cómic y coleccionismo.

El barrio de alrededor se ha convertido en una de las mejores zonas para comer de Barcelona.

Los de barrio

  • La Llibertat, en Gràcia, modernista y con una barra estupenda.
  • El Ninot, en el Eixample, moderno y con excelente pescadería.
  • La Concepció, con la mejor floristería de la ciudad, abierta las veinticuatro horas.
  • Els Encants, que no es de alimentación sino el mercadillo histórico de segunda mano, bajo su cubierta de espejos.

Cómo aprovecharlos

Ve por la mañana: la mayoría cierra a mediodía o a media tarde y muchos no abren los lunes ni los domingos. Comer en la barra de un mercado es la mejor relación calidad-precio de Barcelona, y la forma más directa de probar la cocina catalana.

Y si coincides con la hora, remátalo con un vermut.


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